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Daily Archives: April 19, 2015

“Tirar la toalla”

Casi todo el mundo conoce la expresión “tirar la toalla”, una expresión que significa rendirse, o abandonar una lucha o un propósito. Normalmente se asocia la expresión al mundo del boxeo, a un gesto con el que el entrenador de uno de los púgiles puede forzar el abandono de su pupilo. Pocos saben en cambio que la frase tiene un origen más antiguo y menos agresivo, relacionado curiosamente con el mundo de las termas romanas. En la antigua Roma las termas no eran sólo un sitio donde poder bañarse, sino también un lugar de encuentro y de reunión, donde poder urdir las conjuras políticas más oscuras o encontrar el amor de los efebos más bellos de la caput mundi. Parece ser que ya en el siglo I d.C. se instauró una especie de ritual precisamente entre los jóvenes que acudían asiduamente a las termas en busca de fama y riquezas y los hombres de media edad que buscaban sus favores. Después de que uno de estos jóvenes había recibido una propuesta concreta, directamente o a través de amigos, se situaba frente a su pretendiente y realizaba una de estas dos acciones: o se hacía un segundo nudo en la toalla en la que iba envuelto haciendo entender que no la aceptaba o la dejaba caer ante el aplauso general de los presentes, que festejaban el nacimiento de una relación. Ya en una fecha temprana como el siglo II d.C. tenemos las primeras pruebas escritas de la expresión “linteum iactare“, “tirar la toalla”. En unas termas en la actual Turquía se ha descubierto recientemente una placa donde se lee: “Hic Antinous Hadriano linteum suum iactavit“, es decir, “Aquí fue donde Antinoo tiró su toalla a Adriano“, una placa que probablemente señala el inicio de la famosa relación entre el emperador Adriano y el joven Antínoo. De esta forma, este dejar caer o tirar la toalla comenzó a verse poco a poco como un gesto de sumisión, de rendición al conquistador, por lo que terminó adaptándose también al mundo del pugilato, a través del cual ha llegado hasta nuestros días.

 

Vive tu sueño. Nadie puede vivirlo por ti.

El miedo al éxito y al fracaso son las dos caras de una misma moneda; afortunadamente la claridad y la perseverancia son antídotos

Todos recordamos la famosa intervención de Martin Luther King, “I Have a Dream”, uno de los discursos políticos más potentes de la era moderna. Es en parte gracias a él que la perspectiva de tener un sueño como un horizonte de cambio para la realidad ha quedado sólidamente sustentada. No se trata de la expresión “soñar despierto” que la gente suele confundir con distracciones, ni con un falso optimismo a la moda: se trata de construir una visión para nuestra propia vida y enseñarnos a vivir de acuerdo a ella.

Si bien los agentes de cambio, rebeldes y soñadores de todos los tiempos nos han compartido sus rutas para generar estas visiones, ninguno puede hacernos vivirlas. Ni líderes religiosos como Jesús o Buda, ni pensadores políticos como Luther King o Nelson Mandela, ni siquiera iconos pacifistas como Gandhi o John Lennon pueden cambiar un ápice nuestra forma de vida si no vivimos acorde a una visión propia: los soñadores nos enseñan a soñar, pero nadie puede soñar el sueño de otro. Lo maravilloso de los sueños es eso, que son intransferibles. Pero existen dos miedos básicos que muchas veces nos impiden vivirlos: el miedo al fracaso y el miedo al éxito.

El primero implica que nuestra visión sigue subordinada a la aprobación de los demás. Que en nuestro fuero interno aún estamos solicitando permiso para hacer lo que más deseamos. Esto tiene mucho que ver con el miedo a lo desconocido. Pero el fracaso puede ser domado si aprendemos a hackearlo; a comprender que su modo de operar puede ser intervenido. Nuestra visión puede encontrarse con retrasos, obstáculos u oposiciones, pero si es fuerte aprenderá a alimentarse de estos retrasos, y quizá incluso a convertirlos en tiempo ganado. Sólo fracasamos cuando renunciamos a nuestro sueño, y renunciar a él es una elección que tomamos en cada momento.

El miedo al éxito es la contraparte del miedo anterior: el éxito no es una meta programada socialmente, ni una serie de parámetros prescritos que debamos alcanzar. Nuestro éxito debe medirse solamente bajo nuestros propios términos. Probablemente nos encontremos pensando: muy bien, seguiré mi sueño… pero cuando lo alcance, ¿qué seguirá? No lo sabemos. Solamente si nuestra visión es suficientemente poderosa y amplia no se limitará a darnos satisfacción personal: siempre seguirá motivándonos y sugiriéndonos nuevas rutas, nos llevará con ella a lugares y personas insospechadas, se convertirá en nuestra vida y nuestra vida será nuestro sueño.

 http://faenaaleph.com/es/articles/vive-tu-sueno-que-nadie-puede-vivirlo-por-ti/

Alumnos – Valoración

“I’d highly recommend Rodolfo. He’s the first teacher I’ve had that properly focused on pronunciation, in ways that are actually useful . He explains grammar etc well and is always well prepared with an interesting class. Rodolfo es un excelente profesor, con un enfoque particular en la pronunciación. Sus clases siempre son interesantes y divertidos. También siempre es amable y flexible con el horario.”

Emma Gilsenan

http://www.tusclasesparticulares.com/profesores/rodolfo-sacristan.htm

Tesoro

Está amaneciendo. Es la hora de los pájaros. A los colegios e institutos llegan en bandadas niños y chavales cargados con sus mochilas. Ellos no lo saben, pero todos se dirigen a la isla del tesoro. Puede que ignoren dónde está ese mar y en qué consiste la travesía y qué clase de cofre repleto de monedas de oro les espera realmente. El patio del colegio se transforma, de repente, en un ruidoso embarcadero. Desde ese muelle lleno de mochilas cada alumno abordará su aula respectiva, que, si bien no lo parece, se trata de una nave lista para zarpar cada mañana. En el aula hay una pizarra encerada donde el profesor, que es el timonel de esta aventura, trazará todos los días el mapa de esa isla de la fortuna. Ciencias, matemáticas, historia, lengua, geografía: cada asignatura tiene un rumbo distinto y cada rumbo un enigma que habrá que descifrar. La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos. Muchos de estos niños y chavales tripulantes nunca avistarán las palmeras, unos por escasez de medios, otros por falta de esfuerzo o mala suerte, pero nadie les puede negar el derecho a arribar felizmente a la isla que señalaron los mapas como final de la travesía. Ese mar está infestado de piratas, que tienen su santuario en la caverna del Gobierno. Todas las medidas que un Gobierno adopte contra el derecho de los estudiantes a realizar sus sueños, recortes en la educación, privilegios de clase, fanatismo religioso, serán equivalentes a las acciones brutales de aquellos corsarios que asaltaban las rutas de los navegantes intrépidos, los expoliaban y luego los arrojaban al mar. De aquellos pequeños expedicionarios que embarcaron hacia la isla del tesoro solo los más afortunados llegarán a buen término. Algunos soñarán con cambiar el mundo, otros se conformarán con llevar una vida a ras de la existencia. Cuando recién desembarcados pregunten dónde se halla el cofre del tesoro, el timonel les dirá: estaba ya en la mochila que cargabais al llegar por primera vez al colegio. El tesoro es todo lo que habéis aprendido, los libros que habéis leído, la cultura que hayáis adquirido. Ese tesoro, que lleváis con vosotros, no será detectado por ningún escáner, cruzará libremente todas las aduanas y fronteras, y tampoco ningún pirata os lo podrá nunca arrebatar.

Manuel Vicent. El País, 13 de octubre 2013.

http://elpais.com/elpais/2013/10/12/opinion/1381602696_561274.html