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Quiero ser como mis alumnos

“No te asustes, tengo 66 años”

 

El día a día de cada uno de nosotros está lleno de regalos que, en ocasiones, nos cuesta ver debido a múltiples razones. Como estudiante de un nuevo idioma, aprendiz de una nueva disciplina, cada uno de mis profesores y maestros han sido y son un referente para mí. De quien trato de observar sus hábitos, maneras de ejecutar la técnica, acciones concretas para conseguir mi objetivo.

Pero en mi caso, desde que trabajo como profesor, mis alumnos también son un referente. Cada uno que me contacta interesad@ en mis clases, en cada uno de ellos, ya en las primeras clases, descubro que posee algo maravilloso que me gustaría tener, que aprendo de él o ella y que durante las clases compartimos. Porque  en ellas, no solo se comparten contenidos, sino también mucha energía por parte del aprendiente y del profesor, ilusión, nuevas ideas, estados de ánimo… y todo ello gracias a la empatía por parte de ambos. De hecho, pensaba estos días que ellos modifican y mejoran mi técnica, puesto que la adapto a sus necesidades. Dicho en otras palabras, yo soy mejor profesor, en mi práctica docente que cuando comencé hace,  gracias exclusivamente a ellos, a muchos de vosotros.

El pasado mes de junio me contactó una futura alumna que deseaba mejorar su español, en concreto su pronunciación, y dejadme que os diga que su nivel es muy alto y una pronunciación envidiable.  Ttambién me contaba las circunstancias en las que había aprendido el idioma pero además, me avisaba en su primer mail de que no me asustara, ya que ella tenía 66 años.

Desde el primer café que nos tomamos en Plaza España para conocernos y diseñar el plan de acción de clases durante los meses de verano, descubrí que yo de mayor quería ser como ella. Yo con 66 años quiero llevar a cabo lo que desee con la misma energía, ilusión e inocencia como ella hace. Viene cada año a vivir a Madrid, la ciudad de la que está enamorada, nos visita cuando llega la primavera hasta que termina el verano. Esto lo hace desde que está jubilada porque desea hablar el castellano, perfeccionarlo y empaparse de la cultura que lleva en su apellido, la cual no pudo disfrutar por circunstancias sociales y personal.    

Marie Christine ha sido un gran ejemplo de persona valiente y apasionada.

Es un regalo como profesor y por ello, quiero compartirlo con todos vosotros aquí y ahora. Porque para mí, los regalos se regalan.

Rodolfo Sacristán.

 

Eres todo lo que criticas

Tú no criticas a la espalda a los demás. Tú dices todo a la cara. Tú eres como eres, independientemente de quién tengas enfrente. Tú nunca te acojonas ante el poder. Tú no censuras en los demás cosas que has hecho o harás. Tú mides a todo el mundo por el mismo rasero. Tú no favoreces a tus amigos o familiares perjudicando a alguien que lo merece más. Tú no harías lo mismo que ése si estuvieras en su lugar. A ti ésa no te la colarían. Tú no tienes contradicciones, ni eres incoherente, ni traicionas lo que pensabas hace unos años, o hace unos días, u hoy. Tú no tienes un precio. Tú no mientes para beneficiarte, o ni siquiera eso: no mientes por tonterías, por mentir. Tú enjuicias por igual a todos los políticos cuando lo hacen mal, sean de tu ideología o de otra. Tú no ves el penalti diferente si lo hace tu equipo o el rival. Tú no repites errores, porque aprendes de ellos. Tú sólo ves buena tele, escuchas buena música y lees buena literatura, porque jamás disfrutas de lo que le gusta a esa gente inculta. Tú no te avergüenzas ni te arrepientes de nada de lo que has hecho. Tú sientes igual los muertos de Beirut que los de París, y mucho más que se muera un niño de hambre en África que que tu hijo se ponga malo. Tú sí que sabrías cómo educar a ese niño que da el coñazo en el metro.

A lo mejor no lo has pensado nunca, pero eres casi todo eso que criticas. Hazme caso. Rajas de los demás, no valoras (por suerte) a todos por el mismo rasero, te venderías si se dieran las circunstancias, eres tendencioso, injusto, has enchufado a alguien que no lo merecía, a veces disfrutas con lo que consideras basura, los muertos te duelen menos cuanto más lejos estén, y sí, ahora no tienes hijos y crees que los de los demás son así porque están mal educados, pero ya te darás cuenta de que tú no lo vas a hacer mucho mejor. De hecho, posiblemente, ahí te darás cuenta de todo: habrás criticado tanto lo que otros hacían con sus hijos que, cuando te descubras haciéndolo tú, entenderás lo humano que es tanto juzgarlo como hacerlo mal con los críos. Seguro que ya te has dado cuenta de lo gilipollas e injusto que fuiste con tus padres cuando eras un adolescente. Pues esto será peor.

Evidentemente, no eres todas esas cosas terribles todo el rato, pero sí alguna vez. Incluso muchas veces. Y, normalmente, cuando se lo criticas a otro, ese otro también lo está haciendo esporádicamente. Como tú. Y cuando digo tú, también me refiero a mí mismo. A todos. Madurar es asumirlo, relajarte y vivir con ello. Si no lo haces, te estarás mintiendo. Y tú nunca te mientes.

Quique Peinado.

@quiquepeinado

El Mundo, 28/11/2015.

http://www.elmundo.es/papel/firmas/2015/11/28/56583875ca4741832d8b4627.html

Discurso de Steve Jobs en la Unviersidad de Standford

Steve Jobs.

Discurso en la Universidad de Stanford.

 

Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las más prestigiosas universidades en el mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que estuve jamás de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres relatos.

El primer relato es acerca de unir los distintos puntos.

Abandoné los estudios en Reed College después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí como oyente por otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlos completamente. Así que, ¿por qué abandoné?

Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, que decidió colocarme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por universitarios graduados, de modo tal que todo se organizó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su esposa. Excepto que cuando emergí ellos decidieron a último momento que deseaban una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en el medio de la noche que decía: “Tenemos un varoncito inesperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca había terminado el colegio secundario. Se rehusó a firmar los papeles definitivos de adopción. Solo se avino a hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.

Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaban destinando a mis aranceles universitarios. Luego de seis meses, no le encontraba sentido a esto. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que todo se arreglaría eventualmente. Era una decisión bastante temerosa en ese momento, pero a la distancia fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado. En el momento en que abandonara la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y sí participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.

No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el piso en las habitaciones de amigos, devolvía las botellas de gaseosa para obtener los 5 centavos de depósito para comprar comida, y caminaba las 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para recibir una buena comida una vez por semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que tropecé más adelante como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó no tener precio después.

Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hace eso. Aprendí acerca de los tipos de letra con trazos de pie, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que la admirable tipografía sea grandiosa. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.

Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.

Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida.

Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.

Yo tuve suerte – descubrí lo que realmente quería hacer temprano en mi vida. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en 10 años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una empresa de $2 mil millones con más de 4000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada – Macintosh – un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y después me despidieron. ¿Cómo se puede ser despedido de la empresa que uno inició? Pues, a medida que Apple crecía contratamos a alguien que yo pensaba que era sumamente talentoso para dirigir la empresa conmigo, y durante el primer año o más las cosas anduvieron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y eventualmente tuvimos una disputa. Al tenerla, nuestro Directorio lo apoyó a él. Así que a los 30 estuve afuera. Y bien afuera. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado la batuta mientras que me la estaban pasando. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber echado a perder las cosas de tal manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, y hasta pensé en retirarme del valle. Pero poco a poco empecé a darme cuenta que todavía amaba lo que estaba haciendo. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso para nada. Había sido rechazado, pero aún amaba lo mío. Así que decidí empezar de nuevo.

No me di cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la facilidad de convertirme en un principiante una vez más, con menor certidumbre acerca de todo. Me dio rienda suelta para ingresar en uno de los períodos más creativos de mi vida.

Durante los próximos cinco años, inicié una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y, me enamoré de una maravillosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora en el mundo, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un giro destacado de acontecimientos, Apple adquirió NeXT, volví a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en lo más recóndito del renacimiento actual de Apple. Y tenemos, Laurene y yo, una maravillosa familia juntos.

Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado de no haber sido despedido de Apple. Fue un trago amargo, pero creo que el paciente lo necesitaba. A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercer relato es acerca de la muerte.

Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, por los últimos 33 años, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.

El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.

Me diagnosticaron un cáncer hace un año aproximadamente. Me practicaron una tomografía computada a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que éste era seguramente un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir. Quiere decir que hay que tratar de explicarles a los hijos todo aquello que pensaba que iba a tener diez años para contarles, en pocos meses. Significa asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significa empezar a decir adiós.

Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancreático que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.

Fue lo más cerca que me encontré de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre por varias décadas. Habiendo pasado esto, les puedo decir lo siguiente con un poco más de seguridad que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Aún la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así es como debiera ser, porque la muerte es muy probablemente la única mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes, pero algún día no demasiado lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y se los sacará del camino. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.

Su tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intuición. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, existía una publicación maravillosa llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí en Menlo Park, y le transmitió su toque poético. Esto sucedía en los últimos años de la década de 1960, con anterioridad a la publicación mediante computadoras personales y de escritorio, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras polaroid. Era una clase de Google en edición rústica, 35 años antes de la aparición de Google: era idealista, y desbordante de herramientas prolijas e ideas importantes.

Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando había cumplido su ciclo, publicaron una edición final. Esto sucedía a mediados de la década de 1970, y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa de la edición final había una fotografía de un camino rural a primeras horas de la mañana, del tipo de ruta que ustedes caminarían si fueran tan aventureros. Debajo de la foto aparecían las siguientes palabras: “Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito”. Era su mensaje de despedida al anunciar el fin de la publicación. Stay Hungry (sigue hambriento). Stay Foolish (sigue inquieto). Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de cero, deseo eso para ustedes

Stay Hungry (sigue hambriento). Stay Foolish (sigue inquieto).

Muchas gracias a todos.

Os adjunto el link al video en Youtube.

https://www.youtube.com/watch?v=ZF0Omfp2rFM

Mañana


 

Hay épocas en que se produce una explosión juvenil que muchos confunden con una revolución política, pero se trata solo de la ruptura estética de una generación, que se niega a ser como sus padres e impone en sociedad sus propios ritos.

En nuestra reciente historia se han dado tres asaltos de esta clase. Mayo del 68 en París fue una llamarada de rebeldía que tuvo una réplica amortiguada en la universidad española. Era aquel tiempo en que en nuestro país los estudiantes comenzaron a soñar con la libertad corriendo delante de los guardias. De aquellos sueños derivó nuestra democracia. Años después, una nueva generación se presentó a sí misma en sociedad a caballo de los socialistas llegados al poder en octubre de 1982 y aquellos jóvenes comenzaron a cabalgar muy por encima del Gobierno. La ruptura no se produjo en la política, sino en la calle, en las aulas, en los estadios, en las discotecas, en las formas de vivir, de amar, de viajar, de vestir, de hablar. Un nuevo relevo generacional se está produciendo ahora mismo en nuestra sociedad. Los jóvenes que anidaron en la Puerta del Sol un 15 de mayo están dispuestos a acampar en las instituciones del Estado. Tampoco traen una revolución política, sino un ideal de limpieza y de moralidad pública, pero en este sentido hay que saber quién es joven y quién es viejo en esta batalla.

Aunque tengas 30 años serás un viejo si bajas los brazos frente a cualquier adversidad; en cambio uno es joven a cualquier edad si tiene un proyecto por pequeño que sea. Basta con que crea que es interesante levantarse de la cama porque espera que ese día va a suceder algo agradable. No es necesario cantar bajo la ducha ni realizar estiramientos y abdominales. La juventud es un modo de ser, una forma de estar en el mundo. Bienvenido al nuevo horizonte, que sin duda puede abrirse mañana.

 

Manuel Vicent.

El País. 24 de abril de 2015.

Vive tu sueño. Nadie puede vivirlo por ti.

El miedo al éxito y al fracaso son las dos caras de una misma moneda; afortunadamente la claridad y la perseverancia son antídotos

Todos recordamos la famosa intervención de Martin Luther King, “I Have a Dream”, uno de los discursos políticos más potentes de la era moderna. Es en parte gracias a él que la perspectiva de tener un sueño como un horizonte de cambio para la realidad ha quedado sólidamente sustentada. No se trata de la expresión “soñar despierto” que la gente suele confundir con distracciones, ni con un falso optimismo a la moda: se trata de construir una visión para nuestra propia vida y enseñarnos a vivir de acuerdo a ella.

Si bien los agentes de cambio, rebeldes y soñadores de todos los tiempos nos han compartido sus rutas para generar estas visiones, ninguno puede hacernos vivirlas. Ni líderes religiosos como Jesús o Buda, ni pensadores políticos como Luther King o Nelson Mandela, ni siquiera iconos pacifistas como Gandhi o John Lennon pueden cambiar un ápice nuestra forma de vida si no vivimos acorde a una visión propia: los soñadores nos enseñan a soñar, pero nadie puede soñar el sueño de otro. Lo maravilloso de los sueños es eso, que son intransferibles. Pero existen dos miedos básicos que muchas veces nos impiden vivirlos: el miedo al fracaso y el miedo al éxito.

El primero implica que nuestra visión sigue subordinada a la aprobación de los demás. Que en nuestro fuero interno aún estamos solicitando permiso para hacer lo que más deseamos. Esto tiene mucho que ver con el miedo a lo desconocido. Pero el fracaso puede ser domado si aprendemos a hackearlo; a comprender que su modo de operar puede ser intervenido. Nuestra visión puede encontrarse con retrasos, obstáculos u oposiciones, pero si es fuerte aprenderá a alimentarse de estos retrasos, y quizá incluso a convertirlos en tiempo ganado. Sólo fracasamos cuando renunciamos a nuestro sueño, y renunciar a él es una elección que tomamos en cada momento.

El miedo al éxito es la contraparte del miedo anterior: el éxito no es una meta programada socialmente, ni una serie de parámetros prescritos que debamos alcanzar. Nuestro éxito debe medirse solamente bajo nuestros propios términos. Probablemente nos encontremos pensando: muy bien, seguiré mi sueño… pero cuando lo alcance, ¿qué seguirá? No lo sabemos. Solamente si nuestra visión es suficientemente poderosa y amplia no se limitará a darnos satisfacción personal: siempre seguirá motivándonos y sugiriéndonos nuevas rutas, nos llevará con ella a lugares y personas insospechadas, se convertirá en nuestra vida y nuestra vida será nuestro sueño.

 http://faenaaleph.com/es/articles/vive-tu-sueno-que-nadie-puede-vivirlo-por-ti/

Musharaf “Mushy” Asghar y su tartamudez.

Un adolescente recibía burlas por su tartamudez. Pero un día, Musharaf “Mushy” Asghar conmovió a toda su clase con apenas unas palabras.

 

Los , aunque no son los únicos, suelen ser las mayores víctimas del bullying, durante la difícil etapa en la que se pasa de ser un niño a transitar el hacia la adultez. Pero puede ser peor si el joven en cuestión tiene alguna discapacidad.

 

Este es parte del documental Educating Yorkshire, que fue transmitido en la televisión de Reino Unido en 2013. En él, se sigue la diaria del personal y de los estudiantes de la escuela secundaria Thornhill Community Academy en Dwsbury, en West Yorkshire.

 

Este es el caso de Musharaf “Mushy” Asghar, quien por su problema de tartamudez necesitó aprender de una manera diferente. Nunca pudo leer en público, hablar de corrido. Pero gracias a la enseñanza y paciencia del profesor Mr. Burton, logró superarse.

 

Su maestro tuvo la brillante idea de tomar algo que vio en el film El discurso del Rey y el resultado es absolutamente asombroso, pero sobre todo emocionante.

 

 

En el link a continuación también con subtítulos.

 

http://www.ciudad.com.ar/espectaculos/115662/conmovedor-video-joven-era-victima-bullying-emociono-sus-companeros-mira

Por Cecilia Riano.

Nuestro Testigo

Según cuenta un viejo relato japonés, en cierta ocasión, un belicoso samurái desafió a un anciano maestro zen a que le explicara los conceptos de cielo e infierno. Pero monje replicó con desprecio:

- ¡No eres más que un patán y no puedo malgastar mi tiempo con tus tonterías!

El samurái, herido en su honor, montó en cólera y, desenvainado la espada, exclamó:

- Tu impertinencia te costará la vida.

- ¡Eso – replicó entonces el maestro- es el infierno!

Conmovido por la exactitud de las palabras del maestro sobre la cólera que le estaba atenazando, el samurái se calmó, envainó la espada y se postró ante él, agradecido.

¡Y eso –concluyó entonces el maestro-, eso es el cielo!

 

Inteligencia Emocional. Damiel Goleman

 

 

“La observación de uno mismo permite la toma de conciencia ecuánime de los sentimientos apasionados o turbulentos. También y/o en otros casos, constituye una especie de paso atrás que permite distanciarse de la experiencia y ubicarse en una corriente paralela de conciencia que es `meta´, que flota por encima, o que está junto- a la corriente principal y, en consecuencia, impide sumergirse por completo es lo que está ocurriendo y perderse en ello, y en cambio, favorecer la toma de conciencia”.

Inteligencia Emocional. Daniel Goleman.

 

Hace más de doce años practicaba semanalmente,  guiado por el maestro Antonio Llopis, aquellos ejercicios mediante los cuales descubrimos las emociones; cómo nos aferrábamos a ellas y como a golpe de palmada, las dejábamos marchar. Y en ambos casos, nunca nos pertenecieron, ni en los momentos de mayor aferramiento.

Cuánta sabiduría y qué maravilloso fue el camino que comenzamos contigo.

Gracias maestro.

 

 

 

 

 

No existe actividad final

 

Existe una vieja historia procedente de la antigua China sobre un campesino al que se le escapó un caballo. Cuando sus vecinos fueron a ofrecerle sus condolencias, él respondió simplemente: “quizá”. Al día siguiente su caballo volvió acompañado de seis caballos salvajes. Sus vecinos volvieron, esta vez para expresarle su sorpresa y alegría por esta buena suerte. De nuevo, él respondió; “quizá”. Al día siguiente, intentando montar uno de los caballos salvajes, su hijo se rompió una pierna. Los campesinos se compadecieron de este revés de la fortuna, pero una vez más el campesino respondió simplemente: “quizá”. El día trajo al pueblo a un grupo de oficiales del ejército obligando a los jóvenes a enrolarse, pero dejaron al hijo de lado a causa de su pierna rota. Los vecinos se reunieron entonces, para exclamar qué bien había salido todo, pero el campesino simplemente dijo: “quizá”.

 

Según el taoísmo clásico, tu vida es parte de un patrón más amplio en desarrollo, que posee su propio carácter singular y consiste en la interrelación de fuerzas opuestas. No existe una actividad final, así que podemos ahorrarnos todo juicio y dejar al fluir fluir.

Steve Jobs. The lost interview

 

LA ENTREVISTA PERDIDA.

 

Aquí tenéis los últimos 8 minutos de Steve Jobs: The lost Interview. Material rodado hace diecisiete años, en 1995, sin ningún tipo de edición, que se perdió completamente en un envío postal, y que ha reaparecido en forma de cinta VHS.  Una visión cercana e intimista de un Jobs entonces fundador y presidente de NeXT, que proporciona sus impresiones sobre la evolución de la tecnología, los orígenes y evolución de Apple, sus motivaciones y su salida de la compañía, dos años antes de su retorno a la misma. Y como ya se ha dicho, toda una lección de management.

 

 

 

 

Periodista.- Yo estaba interesado en saber de la pasión de Steve. ¿Qué lo impulsaba?

Steve Jobs.- Leí un artículo cuando era muy joven en Scientific American, que medía la eficiencia de la locomoción en varias especies del planeta, en los osos, los chimpancés,  los mapaches, las aves y los peces. ¿Cuántas kilocalorías por kilómetro consumían para moverse? Los humanos también fueron medidos y ganó el cóndor. Fue el más eficiente. Y la humanidad, la corona de la creación, mostró resultados muy poco impresionantes, menos de un tercio. Pero alguien tuvo el ingenio de probar al humano andando en bicicleta. Superó al cóndor pero completamente fuera de la gráfica. Recuerdo que esto tuvo un gran impacto en mí. Realmente recuerdo esto, que los humanos son constructores de herramientas. Y construimos herramientas que pueden amplificar dramáticamente nuestras habilidades humanas innatas. De hecho tuvimos un anuncio así en los inicios de Apple, que el ordenadores personal era la bicicleta de la mente. Y yo lo creo con cada hueso en mi cuerpo, que sobre de todos los inventos de los humanos, la computadora tendrá el punto más alto, al menos en la cima mientras la historia continúe y miremos atrás. Y es la herramienta más impresionante que hayamos inventado. Y yo me siento increíblemente afortunado de estar en el lugar exacto, en Silicon Valley, en el lugar correcto históricamente, donde este invento ha tomado forma.

Sabes cuando mandas un vector al espacio, si cambias su dirección milimétricamente en su origen, su variación es exponencialmente dramática cuando llega a unas cuantas millas en el espacio. Siento que a aún estamos al principio de ese vector. Y si lo podemos impulsar en las direcciones correctas, será algo mucho mejor mientras continúa progresando. Y creo que hemos tenido la oportunidad de hacerlo unas cuantas veces. Y a todos los que estamos asociados con eso nos trae una gran satisfacción.

P.- Pero, ¿cómo se sabe cuál es la dirección correcta?

S.J.- Sabes, en el fondo se trata de gusto. Se trata de explorarse a uno mismo hacia las mejores cosas que el humano ha hecho. Y luego tratar de introducir esas cosas a lo que estás haciendo. O sea, Picasso tuvo un refrán. Él dijo, “Los buenos artistas copian. Los grandes artistas roban”. Y, sabes, siempre hemos sido desvergonzados sobre robar grandes ideas. Y creo que parte de lo que hizo grande al Macintosh era que las personas que trabajan en él eran músicos y poetas y artistas y zoólogos e historiadores quienes “de casualidad” también fueron los mejores científicos de computadoras en el mundo. Pero si no hubiera sido por la informática, todas estas personas habrían estado haciendo cosas increíbles en la vida en otros campos. Y trajeron con ellos, todos trajimos a este esfuerzo un aire de bellas artes muy liberales, un actitud de bellas artes muy liberales que queríamos atraer a este campo lo mejor que vimos en estos otros campos. Y no creo se pueda obtener eso si eres muy cerrado.

P.- Una de las preguntas que le hice a todos los entrevistados fue, “¿Es un hippie o un nerd?”.

S.J.- Si tuviera que elegir uno de los dos, claramente soy un hippie.

P.- ¿Sí?

S.J.- Sí. Toda la gente con la que trabajé estuvo claramente en esa categoría también.

P.- ¿En serio?

S.J.- Sí.

P.-  Sí, ¿por qué? ¿Tú buscas a los hippies, o ellos son atraídos a ti?

S.J.- Bueno, pregúntate tú mismo, “¿Qué es un hippie?” Esta es una palabra vieja. Tiene muchas connotaciones, pero, para mí, porque yo crecí en esos años. Recuerda lo que ocurrió en los años sesenta, principios de los setenta fue… Tenemos que recordar eso. Y esto en cierto modo, fue cuando llegué a la mayoría de edad, así yo vi mucho de aquello, y lo que supuso el movimiento… gran parte ocurrió justo aquí, en nuestro patio trasero. Así que, para mí, la chispa de eso era que había algo más allá de lo que tú ves a diario. Hay algo que ocurre, que sucede aquí en la vida más allá de un trabajo, de una familia y dos coches en el garaje y una carrera universitaria. Algo más está ocurriendo. Está la otra cara de la moneda de la que no hablamos mucho, y lo experimentamos cuando hay brechas, cuando nosotros,  como que no somos realmente cuando todo no está ordenado y perfecto. Cuando hay algún tipo de brecha, tú experimentas esta irrupción de algo. Y mucha gente ha empezado a lo largo de la historia a averiguar lo que era eso. Si se trata de Thoreau o si es… Algunos místicos indios o quienquiera que sea, y el movimiento hippie recibió un poco de esto, y quisieron averiguar de lo que se trataba eso. Y que la vida no era lo que vieron a sus padres hacer. Y por supuesto el péndulo osciló demasiado lejos al otro lado, y era una locura, pero… había una raíz de algo ahí.

Es lo mismo que causa que las personas quieran ser poetas en vez de banqueros. Y pienso que eso es algo maravilloso. Y creo que ese mismo espíritu puede ponerse en los productos. Y esos productos pueden ser manufacturados y dados a la gente, y ellos pueden presentir ese espíritu. Si hablas con personas que usan el Macintosh, a ellos les encanta. O sea, no se escucha que a las personas les encanten los productos “muy seguidos”. Pero tú podrías sentirlo ahí. Hubo algo realmente maravilloso ahí. Entonces… No creo que la mayoría de la mejor gente con la que he trabajado haya trabajado con ordenadores por el bien sencillamente de trabajar con ordenadores. Trabajan con ellos porque los ordenadores son el medio que es más capaz de transmitir algún sentimiento que tengas, que quieras compartir con otra gente. ¿Eso tiene algún sentido para ti?

P.-  Oh, sí.

S.J.- Y, tú sabes, antes que se inventaran estos aparatos, todas estas personas hubieran hecho otras cosas. Pero los ordenadores fueron inventados, y ellos a su vez progresaron, y todas estas personas se interesaron en la escuela o antes de la escuela, y dijeron “Eh, este es el medio por el que yo creo puedo decir algo”.

En 1996, un año después de esta entrevista, Steve Jobs vendió NeXT a Apple. Luego él tomó el control de su compañía antigua en un momento cuando estaba a 90 días de la bancarrota. Lo que siguió fue un despertar corporativo sin par en los anales de oficios de los EE. UU. Con productos innovadores como iMac, iPod, iTunes, iPhone, iPad, y Apple Stores, Jobs convirtió una Apple, casi en quiebra, en la compañía más valiosa de los EE. UU. Tal como él dijo en esta entrevista, él tomó lo mejor y lo repartió entre todos, ‘para que todos crezcan con mejores cosas’.

Nichi Nichi Kore Ko Nichi: Todos los días son días hermosos.

III. Comunicación.

 

 

Nichi Nichi Kore Ko Nichi: Todos los días son días hermosos.

 

 

¿Qué pasa si hago treinta y dos preguntas?

¿Qué pasa si dejo de preguntar de vez en cuando?

¿Aclarara eso las cosas?

¿Es la comunicación algo claro?

¿Qué es la comunicación?

La música, ¿qué comunica?

Lo que esta claro para mí, ¿está claro para ustedes?

¿Consiste la música solamente en sonido?

Entonces, ¿qué comunica?

¿Es música un camión que pasa?

Si lo puedo ver, ¿tengo que oírlo también?

Si no lo oigo, ¿aún comunica?

Si mientras lo veo no lo oigo, pero oigo otra cosa, por ejemplo, un batidor de huevos, pues estoy en el interior mirando hacia fuera, ¿cuál de ellos comunica, el camión o el batidor de huevos?

¿Qué es más musical, un camión que pasa por delante de una fábrica o un camión que pasa por delante de una escuela de música?

¿Es musical la gente que está dentro de la escuela y no musical la que está fuera?

¿Y si los que están dentro no pudieran oír muy bien, cambiaría eso mi pregunta?

¿Saben a lo que me refiero cuando digo dentro de la escuela?

¿Son los sonidos simplemente sonidos o son Beethoven?

Las personas no son sonidos, ¿verdad?

¿Existe de verdad el silencio?

Incluso si me aparto de la gente, ¿aún tengo que escuchar algo?

Digamos que estoy en el bosque, ¿tengo que escuchar el borboteo de un arroyo?

¿Hay siempre algo que oír, no hay nunca paz y silencio?

Si mi cabeza está llena de armonía, melodía y ritmo, ¿qué me pasa cuando suena el teléfono, que le pasa a mi paz y silencio, quiero decir?

Y si eran armonía, melodía y ritmos europeos lo que había en mi cabeza, ¿qué le ha sucedido a la historia de, por ejemplo, la música javanesa, con respecto a mi cabeza, claro?

¿Llegamos alguna parta haciendo preguntas?

¿A dónde vamos?

¿Es esta la vigésimo octava pregunta?

¿Hay preguntas importantes?

“¿Cómo debe procederse cautelosamente en términos dualistas?”

¿Me preguntas otras dos preguntas?

Y, ahora, ¿no me queda ninguna?

Ahora que he hecho treinta y dos preguntas, ¿puedo preguntar cuarenta y cuatro más?

Puedo,  pero ¿me dan permiso?

¿Por qué tengo que seguir haciendo preguntas?

¿Hay alguna razonamiento detrás de preguntar por qué?

¿Preguntaría por qué si las preguntas no fueran palabras, sino sonidos?

Si las palabras son sonidos, ¿son musicales o simplemente ruidos?

Si los sonidos son ruidos, pero no palabras, ¿son significativos?

¿Son musicales?

Digamos que hay dos sonidos y dos personas, y uno de cada pareja es hermoso, ¿hay alguna comunicación entre los cuatro?

Y si hay reglas, ¿quién las ha establecido, pregunto?

Quiero decir, ¿hay un comienzo, y si es así, dónde acaba?

¿Qué nos sucederá si tenemos que estar en un lugar donde no hay belleza?

Puesto que los sonidos se producen en el tiempo, ¿qué le sucederá a nuestra experiencia auditiva, a la de ustedes, a la mía, a nuestros oídos, a la audición, qué sucederá si los sonidos hermosos cesan en algún momento y los únicos sonidos que podemos oír son feos, qué nos sucederá?

¿seríamos alguna vez capaces de llegar a pensar que los sonidos feos son hermosos?

Si abandonamos la belleza, ¿qué nos queda?

¿Tenemos la verdad?

¿Tenemos la religión?

¿Tenemos una mitología?

¿Sabríamos qué hacer con ella si la tuviéramos?

¿Tenemos un modo de hacer dinero?

Y si se hace dinero, ¿se gastará en música?

Si Rusia gasta sesenta millones en la Expo Mundial de Bruselas, gran parte de ellos en música y danza, y Estados Unidos gasta una décima parte de esa cantidad, unos seis millones, ¿quiere decir que sólo uno de cada diez estadounidenses es tan musical y amante de la cinestesia como todos los rusos juntos?

Si dejamos de lado el dinero, ¿qué nos queda?

Ya que aún no hemos renunciado a la verdad, ¿dónde iremos a buscarla?

¿Dijimos que no íbamos o simplemente preguntamos a dónde íbamos?

Si no dijimos que no íbamos, ¿por qué no fuimos?

Si tuviéramos algo de sentido común, ¿no sabríamos la verdad en vez de tener que ir buscándola por ahí?

¿De qué otra forma podríamos, como suele decirse, beber un vaso de agua?

Conocemos, ¿verdad?, la religión, la mitología, la filosofía y la metafísica de los demás de cabo a rabo, así pues, ¿qué necesidad tendríamos de una propia si la tuviéramos? Pero no la tenemos, ¿verdad?

Y música, ¿tenemos música?

¿No sería mejor que abandonáramos la música también?

¿Entonces qué tendríamos?

¿Jazz?

¿Qué queda?

¿Quieres decir que es un juego sin sentido?

¿Es eso de lo que se trata cuando nos levantamos y escuchamos el primer sonido de la mañana?

¿Es posible que pueda seguir siempre haciendo monótonamente preguntas?

¿Tendría que saber cuántas preguntas iba a hacer?

¿Tendría que saber contar para poder hacer preguntas?

¿Tengo que saber dónde parar?

¿Es esta la única oportunidad que tenemos de estar vivos y hacer una pregunta?

¿Cuánto tiempo podremos estar vivos?

 

Silencio.  John Cage.