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Eres leísta… y no lo sabes.

Si quieres a tu hermano, ¿le quieres o lo quieres?

 

Si, hablando de tu padre, dices que le quieres, le respetas o le abrazas, además de ser un buen hijo, eres un leísta. No debes asustarte. Los Reyes Magos no se portarán peor contigo que con los que dicen lo quiero, lo respeto y lo abrazo,pero has de saber que ellos están siguiendo el uso no leísta de los pronombres lo / le y tú en cambio, estás desplazando a lo en favor de le. En suma, tú eres leísta… y no lo sabes.

¿Cómo reconocer un leísmo? Piensa que tenemos una pareja de pronombres: lo va con la (lo-la, como la autora de este artículo); y luego hay un pronombre suelto, un soltero de la vida, que es le. A grandes rasgos, puedes aplicar esta norma de andar por casa. Si pasas una frase a femenino y usas la es porque en masculino deberías usar lo. O sea, que si a tu madre la amas, la llamas, la ves todos los días y la acompañas a clases de alemán, a tu padre deberías amarlo (y no amarle), llamarlo, verlo a diario y acompañarlo a clases.

¿De dónde ha salido el leísmo? La pareja lo /la y el soltero de oro le (con sus respectivos plurales) son pronombres, y como tales sirven para sustituir a elementos que hemos dicho o vamos a decir en una frase. Por ejemplo, si tenemos los enunciados A mi hermano lo veo y A mi hermano le escribo, los pronombres lo y le, ambos completamente correctos, están reemplazando a mi hermano. Pero ¿por qué en un caso mi hermano es lo y en otro le? Ello depende del papel sintáctico, o sea, de la función que “mi hermano” representa en la frase. En veo a mi hermano, es un complemento directo (en latín lo llamarían acusativo) y en escribo a mi hermano es indirecto (en latín, dativo). Estamos ante un mismo elemento que juega distintos papeles, como cuando un futbolista juega a veces de defensa y a veces de centrocampista.

Pues bien, desde los orígenes del castellano (¡y desde el latín!) ha sido común que los pronombres asuman a veces un papel que no es el que les toca. Sobre todo, eso ha ocurrido con le, el pronombre que es el soltero-roba-parejas que muchas veces ha barrido a lo.

Los casos del tipo le quiero o le llamo corresponden al tipo de leísmo más extendido en el mundo hispánico, el leísmo de persona masculino singular. O sea, hay más leísmo cuando nos referimos a una sola entidad (se da más en a mi hermano le quiero que en a mis hermanos les quiero), cuando esa entidad es masculina y cuando nos referimos a una persona (a mi novio le llamo a diario), o a un ser animado conocido (a mi perro le quiero lo oímos con leísmo frente a al gato del restaurante no lo soporto, donde, en cambio, sería más raro encontrar un leísmo).

Este leísmo de persona masculino es muy usado cuando se asocia a formas de cortesía. Así, llevando a una señora a la puerta podemos decirle: no se preocupe, la acompaño, pero ¿y si fuese un señor?, ¿diríamos le o lo acompaño? Si aplicamos el esquema que decíamos antes, tenemos que ante un la para el femenino, la opción para el masculino sería lo. Si usas le acompaño, de nuevo eres leísta… y a lo mejor tampoco lo sabías.

Otras clases de leísmo son más raras, como el de cosa (el coche le aparqué lejos)o el femenino (a mi madre le quiero). También son más infrecuentes otros “ismos” relacionados con los pronombres de tercera persona del singular del español: el laísmo (a ella la gusta el espectáculo) y el aún más raro loísmo (los escribí una carta a mis hermanos). Obviamente, este truco de buscarle a la siempre una pareja en lo no te sirve si eres laísta, o sea, si dices la dije cuatro cosas.

Si eres leísta de persona masculina… estate tranquilo: lo más probable es que el resto de leístas que te rodea tampoco se haya dado cuenta. Esta clase de leísmo es la más extendida en el mundo hispánico: se da en España y en América, aunque mucho más en la Península ibérica que en el español americano. Por su difusión, este es el leísmo más aceptado en los medios y en España suele pasar desapercibido para correctores o hablantes que, en cambio, identificarían claramente el laísmo y loísmo. Estos prácticamente no se dan en América y solo en algunas zonas centrales y norteñas de España.

Curiosamente, la norma académica del español respecto al leísmo ha sido muy cambiante. Así como ahora se declara que el leísmo de persona masculino se ha generalizado y es parte del uso estándar, la Real Academia en el siglo XIX no solo aceptaba el leísmo sino que incluso hasta 1854 censuraba el uso de lo para masculino singular. Esa postura lanzó a muchos autores literarios andaluces y extremeños a hacerse leístas, alejándose del uso vernáculo que tenían espontáneamente en origen. La postura cambiante ante este asunto resulta una buena muestra de hasta qué punto el prestigio de los fenómenos lingüísticos es fluctuante por fechas y áreas. El leísmo de persona, el más extendido en centro y norte, ha sido el más generalizado históricamente por influencia de la corte. Hoy es el aceptado por la norma académica, aunque utilizar lo para formas como lo abrazo o lo quiero siga siendo la opción completamente correcta.

¿Por qué somos leístas? Los hablantes han tendido a convertir la pareja lo/la y al soltero le en un trío de pronombres muy bien avenido, no separado por el papel que tienen en la frase sino por su género: la para femenino, le para masculino y lopara elementos no personales (algo parecido a lo que ocurre con los demostrativos este, esta y esto).

Pero junto a esta razón hay otra causa histórica que explica el inicio de lo que llamamos hoy leísmo, laísmo y loísmo: un fenómeno de contacto lingüístico, de cómo se comportan los hablantes cuando aprenden algo que es nuevo para ellos. Ocurrió cuando los vascos aprendieron a hablar el castellano: modificaron ese sistema porque ellos no tenían género en su lengua de partida. Luego los cántabros se pusieron en contacto con ese sistema, y gradualmente, el sistema modificado se fue expandiendo hacia el centro y sur conforme se extendía el castellano en la Edad Media. Laísmo y loísmo no rebasaron el área central de la Península, y tampoco el leísmo de cosa. Esta teoría, formulada por la filóloga Inés Fernández-Ordóñez, ha modificado la idea tradicional que teníamos del surgimiento del leísmo.

Tengamos en cuenta que ha sido justamente en las zonas en que el español se ha puesto en contacto con otras lenguas no romances donde han surgido fenómenos más interesantes relativos al leísmo y sus hermanos. Así, hay zonas de Ecuador que solo conocen le como único pronombre (ni lo, ni la, adiós a la pareja) y dicen le conoció a Luisa o la casa le vendió. En parte del español andino lo y le han barrido a la, y dicen a Luisa lo acompañaban sus amigos). En el centro y oriente de Asturias usan lo cuando se refieren a un elemento que se expresa de forma no contable, no separable (o sea, una caja de leche es separable, pero la leche o el agua mencionadas sin cuantificar no lo son, por eso dicen la leche lo echo aquí).

Como en otras ocasiones hemos visto, pararnos en un asunto de variación interna del español nos muestra que la clave está siempre en la historia y que la valoración que damos a los hechos de lengua es cambiante. Si nos parece aceptable el leísmo de persona masculino, es simplemente porque hay más gente que lo practica. Si nos parece poco recomendable el laísmo es porque es un fenómeno muy restringido dentro de la comunidad hispánica. Pero ser laísta, loísta o leísta no debe de ser un gran pecado. Al fin y al cabo, durante siglos en el Padre Nuestro pedíamos a Dios “el pan nuestro de cada día dánosle hoy” con un pedazo de leísmo de cosa que no causó, que sepamos, ningún enfado divino.

Lola Pons Rodríguez.

8 de diciembre de 2017,

https://verne.elpais.com/verne/2017/12/07/articulo/1512643561_570161.html

 

Delirio – Manuel Vicent

Tras la euforia que acompaña a cualquier declaración de independencia, la primera decepción aparece a la mañana siguiente.

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Sin duda fue un día histórico aquel en que este ciudadano anónimo decidió declararse independiente por su cuenta y riesgo sin esperar a que se cumpliera el programa político de su partido. No reconocía otra nación que su propia persona cuyas fronteras las constituyan el suelo que pisaban sus zapatos, el horizonte hasta donde alcanzaban sus ojos y el cielo que brillaba sobre su atormentada cabeza. Este ciudadano creía, como Unamuno, que “el nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia”, pero que bastaba con desearlo con toda la fuerza del espíritu y de repente uno se convertía en un ser libre e independiente como una aventura individual irrebatible. Pasado el momento de euforia que acompaña a cualquier declaración de independencia, la primera decepción la tuvo a la mañana siguiente, cuando después de una noche en que fue visitado por algunos sueños de gloria, al mirarse en el espejo del baño descubrió que seguía siendo el mismo individuo de siempre sin más atributos, ni más alto ni más guapo. Nada había cambiado. Sus pantalones estaban confeccionados en China, el café del desayuno era colombiano, la mantequilla era francesa, el coche que conducía era alemán, la fábrica donde trabajaba era japonesa y el jefe que le mandaba era danés. En general todo lo que comía y bebía cada día este ciudadano independiente, las series de televisión que veía, la música que oía o bailaba, los medicamentos que tomaba, el móvil que lo unía al mundo tenían origen fuera de país que habitaba. Tanto su cuerpo como su alma, que eran su única nación, estaban atrapados en poder de otros, pero él siguió en su delirio, pese a que solo eran suyos, absolutamente suyos, los cuatro metros cuadrados de su amada tierra que necesitaba para llevarse consigo a la fosa sus sueños de gloria.

Manuel Vicent, 12 de noviembre de 2017.

https://elpais.com/elpais/2017/11/10/opinion/1510327481_857155.html

He seleccionado unas definiciones del texto según la Real Academia de la lengua Española.

- Delirio
(Del lat  delirium)
1. masc. acción y efecto de delirar.
2. m. despropósito y disparate.
3. m. Psicolg y Psiquia. Confusión mental caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos absurdos e incoherencia.

4. con delirio. Loc. adv. mucho, enormemente.

(English: delirium, ravings, wild dream, crazy ideas, madly)
(Deutsch. der Whan, das Delirium, die Wahnvorstellung, wie verrückt)

 

- Estar al día = estar al corriente de algo  

1. Loc. verbal. Estar enterado de algo.
Ej: Estoy al día de las últimas noticias.
2. Loc. Verbal. Sin atraso, con exactitud.
Ej: Estoy al corriente con mis pagos.
(Eng. be inform, be up-to-date)
(Dt. auf den Laufenden sein)

 

Atributo
(Del lat. attributūm.)

1. m. Cada una de las propiedades y cualidades de un ser.

Ej: Un individuo sin más atributos, ni más alto ni más guapo.
2. m. En obras artísticas, símbolo que denota el carácter y representación de las figuras que los exihiben.
3. m. Gramática. Función que desempeña el adjetivo en un sintagma nominal.

Martin está contento. Contento es el atributo.

(Eng: attribute, characteristic, symbol)
(Dt. das Attribut)

Vicent Boix: “Africa es el supermercado del mundo”

“África es el supermercado del mundo”, Vicent Boix.

Sudán del Sur, Camerún, Etiopía o Congo son algunos de los países del continente más afectados por el acaparamiento de tierras. Los principales inversores en tierras son fondos de inversión, capital social privado y grandes sociedades agrícolas, que especulan con los terrenos y expulsan a parte de su población.

Cultivar tu propio terreno para poder comer. Respetar la tierra de la que se alimenta tu ganado. Y que, de pronto, lo pierdas todo. Más allá de la efeméride que recuerda este miércoles el día de África, el escritor e investigador Vicent Boix quiere poner en primera línea uno de los casos más devastadores que suceden en el continente: el acaparamiento de tierras.

La agricultura en búsqueda de la máxima rentabilidad. Así lo reflejó Boix en su libro Piratas y Pateras. Los países africanos, marcados por el expolio, han visto en los últimos años cómo empresas se apropian de terrenos para especular o cultivar, y cómo terceros países controlan terrenos que garanticen su propia alimentación en el futuro.

¿Por qué se produce el acaparamiento de tierras en África y cuándo?

Empezando por el final, ahora es a gran escala pero en el siglo XIX y XX ya había este tipo de acciones. El origen actual proviene del alza de la agricultura desde la crisis actual. Ahora ha cogido fuerza en los mercados internacionales. Los propios brokers dicen que la tierra es una inversión con garantías. Comer siempre hará falta, es un valor seguro. Un móvil puedes no tenerlo y seguir viviendo. ¿Pero vivir sin comida? ¿Y sin agrocombustible?

Los grandes intereses económicos han visto el negocio. Lo único que quedaba en manos de la gente era la tierra, porque la distribución y ventas estaban adjudicadas. Para conseguirlo, la meta era África. Por ello es el continente que más sufre este fenómeno. Y esa inversión en tierra fue la que ocasionó la subida de los precios de los alimentos a nivel mundial.

¿Por qué África, en lugar de otros continentes o países?

Sus tierras son abundantes y fértiles, la mano de obra es barata, la legislación laboral y fiscal es laxa y los costes de producción son menores. Todo son parámetros económicos. Todo esto siempre va asociado con acaparamiento de agua, lo que afecta mucho a esas comunidades.

Ahora otros países acaparan tierra en África para tener suministros con seguridad, porque en sus países el clima no les garantiza alimentación en el futuro como China, Arabia Saudí o Libia. Además, África está cerca de Europa, China y los países árabes.

Según la FAO, el 80% de las tierras agrícolas disponibles se encuentran en América del Sur y África, y para el año 2030, harán falta 130 millones de hectáreas nuevas para poder producir los alimentos necesarios. Un informe de Fundación Sur, apunta que la cantidad global de tierras acaparadas en África supera los 63 millones de hectáreas.

¿Hay más condicionantes en el caso africano?

Uno importante es la tenencia de la tierra. Muchas zonas de África funcionan diferente a nosotros. Las tierras no están tituladas, no hay escrituras. Ellos se rigen con el derecho consuetudinario, no escrito. Por ese poro se cuelan los gobiernos e inversores interesados para acaparar tierras. Como no hay escrituras, las tierras pasan a formar parte del Estado y él mismo las cede a los acaparadores. Para algunos expertos, el 90% de las tierras de la África subsahariana no dispondrían de títulos o escrituras. En algunos casos, obtenerlos supone un gasto económico que muchos campesinos no pueden afrontar, y sin los títulos las tierras pasan a ser propiedad de los estados.

Y ahí arranca la maquinaria…

Sí. Ellos lo ofrecen al capital privado exterior, firmando contratos opacos, secretos y muy beneficiosos para los inversores extranjeros. Esta dinámica es, en parte, una herencia de las antiguas colonias, cuyas leyes se diseñaron para que las autoridades pudieran tomar las tierras gratuitamente y a su conveniencia.

Nosotros funcionamos de una manera diferente y no todo el mundo tiene que funcionar como nosotros. Les aplican una forma de actuar que ellos nunca han utilizado. Los gobiernos son cómplices, y por ahí se cuelan las transnacionales y los inversores.

¿Qué consecuencias más inmediatas ha tenido para la población?

A corto plazo, la expulsión de las poblaciones del lugar donde han vivido siempre. En ellas se han producido desalojos violentos y represión, gente en la cárcel e incluso muertos. Tanto por el ejército como la policía. Y la segunda es una consecuencia más lenta pero directa… Es obvia. Si les quitas parcelas de agricultura dedicadas a mercados locales… sólo puede venir hambre, falta de empleo y miseria.

De ahí el título de su libro, ‘Piratas y pateras’…  Era la manera más fácil de poner entre palabras las dos caras de la moneda. Los piratas que van a hacer negocio y las pateras, que simbolizan a la gente que va a sufrir esto. La población se encuentra indefensa ante la gran avalancha de proyectos de acaparamiento que amenazan las tierras en las que viven. Hay un hueco legal aprovechado por los inversores ante la falta de normativas naciones e internacionales que reconozcan los derechos de los africanos sobre las tierras en las que viven desde hace siglos.

¿Qué países son los más afectados?

Uno es Sudán del Sur porque relativamente es nuevo. Llevaban muchos años en guerra y era un país por reconstruir. Ahí hay muchísimas hectáreas en manos de inversores y especuladores. Pero otros países son Camerún, Etiopía, Congo, Somalia, Sierra Leona, Kenia, Mozambique… En todas hay acaparamientos documentados.

Las operaciones de adquisiciones de tierras pueden ser de dos tipos: de venta, o sobre arrendamiento por períodos que van desde los dos años hasta los 50 o 99 años. Es complicado que las inversiones agrícolas garanticen la seguridad alimentaria del continente, cuando solo una hectárea de cada cuatro está cultivando alimentos que además se exportan a los supermercados del Golfo Pérsico, India o Libia.

Todo esto se suma a un continente que ya, de por sí, está marcado por el expolio.  En muchas de esas tierras no hay proyecto agrícola. Por ejemplo, en Sudán del Sur hay un fondo de inversiones neoyorquino que sólo las ha acaparado para especular. Igual que aquí lo hacíamos con viviendas. Son tierras cercanas al Nilo, muy fértiles. Pero también hay una parte donde hay indicios de fondos petrolíferos. Por lo tanto no es solo por cultivar, sino por otros intereses de bienes y recursos.

Cuando hice el libro vi que todo esto es producto del sistema económico en el que vivimos, donde cambia el paradigma de lo que es la tierra y la agricultura. Una necesidad básica como el derecho a la alimentación, ya es un puro negocio. Y eso le hace que esté sometido a todos los caprichos de la economía. Independientemente, y paradójicamente, de que genere hambre y pobreza. Luego está el interés por la palma, la jatrofa, la caña para el etanol.

¿Qué empresas son las más interesadas? 

Son fondos de inversión, capital social privado y grandes sociedades agrícolas que cotizan en bolsa) las que están invirtiendo en los negocios agrícolas alrededor de todo el mundo, y suelen ser unas 130-150. También hay casos de inversores locales y terratenientes, pero sobre todo son fondos de inversión y bancos. Hay otros proyectos, como el de un catalán en Gambia con 200.000 hectáreas acaparadas. No era inversor… era un joyero.

¿Este acaparamiento tiene consecuencias medioambientales?

Por supuesto. Primero porque toda la agricultura intensiva produce contaminación por los productos agroquímicos y por la propia maquinaria, la logística que conlleva… Todo eso son impactos ambientales. En esas zonas pasan de una agricultura de subsistencia a intensiva, lo que lleva siempre un mayor consumo de agua, que impacta de forma negativa en estas comunidades. Los propios agroquímicos contaminan acuíferos y el propio terreno. La FAO, en uno de sus informes, contemplaba que aquellas zonas del planeta que donde se hace agricultura intensiva se produce una degradación del terreno. Según The Earth Security el uso de fertilizantes creció un 500% en el último medio siglo. Todo esto lleva a una afectación profunda de los ecosistemas de la tierra.

¿Y cuáles son los principales países inversores?

Reino Unido, con casi unos dos millones de hectáreas, EEUU e India, Noruega, Alemania y Malasia. Para que todo esto ocurra debe existir una cierta complicidad con los líderes de esas comunidades. Les seducen para convencer a que sus vecinos vendan, con la excusa de que eso es progreso. Cuando es progreso para nosotros, bajo nuestra visión. La FAO, de hecho, lo apoya y lo llaman inversión para crear bienestar.

Bajo nuestro prisma capitalista, se vende que la agricultura en África no es eficiente, que no es rentable. Para los africanos es rentable socialmente, porque su forma de vida no es la nuestra. Nosotros vemos biocombustible en un terreno, y ellos ven un espacio para su ganado. Se vende que es una tierra desaprovechada. Y a partir de ahí la FAO apoya todo esto. También dicen que la inversión en agricultura garantizara la seguridad alimentaria, lo cual es cuestionado por organizaciones que dicen que lo que se cultivará no está destinado a los mercados locales para ofrecer alimentos, sino que se exportará hacia mercados, países del norte, donde la venta genera más beneficios.

Existe un respaldo de la comunidad internacional, entonces…  Existe un respaldo de la comunidad internacional que se suma a los gobiernos locales y de algunos líderes de esas comunidades. Habría que preguntarse también si se han valorado los otros usos que tiene la tierra para las comunidades locales, antes de calificarlas como improductivas o incluirlas en una reserva.

La mitad del África subsahariana está compuesta por tierras áridas donde millones de personas viven del pastoreo. La nueva y confusa terminología, junto a la debilidad legal en cuanto a la propiedad de la tierra, podría favorecer el arriendo o la venta a inversionistas y, por lo tanto, el despojo a millones de personas de sus medios de subsistencia.

¿Los afectados tienen alguna capacidad de reacción?

África es el supermercado del mundo, hacemos lo que queremos… Fondos petrolíferos, sacamos diamantes, minerales para el móvil o les quitamos la tierra. Así tienen poco futuro con garantías. Si a un país, con zonas ya marcadas por la hambruna, le quitas su capacidad de producir sus alimentos, sólo puede recurrir al mercado internacional donde los precios están elevados y sometidos a los vaivenes. Y tus tierras ya no cultivan tus alimentos, sino un agrocombustible que es de un inversor extranjero que se lo lleva. La perspectiva es que el acaparamiento es una vuelta de tuerca más para este continente, que nunca podrá vivir en paz ni desarrollarse.

¿Algunas empresas intentan vender estos proyectos como una responsabilidad social?

Eso vende mucho. Pero no sólo en África, en muchos países. Hay una estructura donde operan ONG pantalla y después hacen proyectos comunitarios para ocultar la rentabilidad. Muchas empresas, cuando entras en su web, venden esto como algo necesario. Si lo vende la FAO quién no lo va a vender. Recuerdo un caso de 2012 donde un agricultor camerunés, tras apelar la decisión de su gobierno de desalojarlo de sus tierras para entregarlas a inversionistas chinos, fue condenado a un año de cárcel por “rebelión”.

Por otro lado, las pequeñas explotaciones generan mucho más empleo y desarrollo que los grandes latifundios intensivos. Y la calidad del trabajo tampoco ha sido la aconsejable.

He visto que la dedicatoria de su libro es para el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

Aunque no se quiera ver, esto es un proceso que se conecta con nuestra realidad. En España, el pequeño terreno es una ruina. Y aquí el problema son los precios de compra. Lo del SAT demuestra que hemos pasado de la agricultura como actividad que genera trabajo, bienestar, desarrollo y que alimenta el mundo; a la agricultura como un negocio donde se persiguen los réditos económicos aunque esto suponga expulsar a campesinos de su tierra (acaparamiento), arruinar a los agricultores (precios de compra origen), contaminar el medio ambiente (agroquímicos), o hambrear a las poblaciones (especulación en mercado de futuros). En este contexto el SAT me parece la organización más comprometida para revertir este cambio de paradigma.

La acción de Cañamero en el Mercadona por ejemplo, nos la han vendido como vandalismo, ocultando el contenido político que tiene la misma. La principal amenaza que sufre la agricultura española es la de los precios de compra bajísimos, que ha originado que miles y miles de agricultores hayan abandonado la tierra. Estos precios se producen porque unos pocos supermercados y centrales de compra tienen un oligopolio que permite establecer precios de compra (origen) baratos y precios de venta (destino) caros. Hay supermercados que alimentan casi al 80% de la población, como un Mercadona o Eroski, que impone un precio al agricultor. Todo viene de la transformación de la agricultura como un negocio capitalista más, y el neoliberalismo con su afán de flexibilizar todo. De esta forma, las grandes empresas imponen sus normas a la gente más débil.

  ANA I. BERNAL TRIVIÑO
@anaisbernal

http://www.publico.es/economia/vicent-boix-africa-supermercado-del.html

EL VIENTO – Manuel Vicent

 ¿Cuándo aceptaremos que ningún armamento es inocente y somos nosotros los que bombardeamos hospitales, familias, niños en Alepo?

 

Las banderas tibetanas de oración son unas telas de colores engarzadas a una soga o a un mástil que flamean constantemente al viento desde los tejados de casas, las cimas de los montes y explanadas de los templos. En esas telas los budistas depositan toda clase de sueños, promesas y preguntas en forma de plegarias, que el viento se encarga de expandir por el espacio hasta regiones ignotas donde habitan las fuerzas misteriosas que han sido invocadas. Paz, fortuna, salud, belleza, armonía son las constantes del corazón de los mortales. Después, el viento, cuando cambia de dirección, devuelve las plegarias, unas veces atendidas, otras desechadas, como respuestas del destino. Las banderas tibetanas de oración están ya penetrando en nuestra cultura. Comienzan a verse flamear en el aire contaminado de nuestras ciudades y, aunque el viento aquí no sea tan puro como el de las altas montañas del Tíbet, puede llevarse también nuestros sueños, plegarias y estas preguntas hasta el pie de nuestros dioses. ¿Cuándo aceptaremos que la máxima corrupción consiste en haber votado y en seguir votando, pese a todo, a los políticos corruptos? La respuesta la traerá el viento. ¿Cuándo aceptaremos que somos nosotros los que nos ahogamos en el mar frente a las costas de Europa junto con los inmigrantes desesperados? La respuesta la traerá el viento. ¿Cuándo aceptaremos que ningún armamento es inocente y somos nosotros los que bombardeamos hospitales, familias, niños en Alepo? La respuesta la traerá el viento. Las banderas de oración se llevan con el viento nuestros sueños de armonía y fortuna sobre la ponzoña de la corrupción, sobre la sangre de la guerra, sobre todos los náufragos que ya forman parte del paisaje de nuestra cultura. La respuesta, amigos, como canta Bob Dylan, está flotando en el viento, pero no por eso dejamos de ser culpables.

Manuel Vicent, 9 de octubre de 2016

http://elpais.com/elpais/2016/10/08/opinion/1475938543_289739.html

He seleccionado unas definiciones del texto según la Real Academia de la lengua Española.

- Engarzar 
(Del art. clás.  ḡarzah / clavazón)
1. Trans. Trabar algo formando cadena.
2. Rizar. Formar rizos en el pelo..
(English. link together, set, mount)
(Deutsch. verketten, aufreihen, kräuseln)

- Ignota / o
(Del lat   ignōtus ‘desconocido’)
1. Adj. No conocido ni descubierto.
( Eng. unknown, little known)
(Dt. unbekannt)

- Desechar
(Del lat  desiectāre)
1. Tr. Excluir, reprobar.
2. Tr. Desestimar, menospreciar,  hacer poco caso o aprecio)
3. Tr. No admitir algo.
(Eng: get rid of, throw away, discard, reject)
(Dt. entsorgen, ausschließen, verwerfen)

- Ponzoña
(Del ant. ponzón del Lat. potio, -ōnis ‘bebida venenosa’)
1. f. Sustancia que tiene en sí nociones destructivas para la salud, o nocivas para la vida.
3. f. Doctrina o práctica nociva para la vida.
(Eng: poison, venom)
(Dt. das Gift) Este es un falso amigo.

 

 

 

Show girls. Low Cost

El abuso del inglés en los anuncios enciende el debate entre publicistas y lingüistas

Echar un vistazo a la publicidad en los medios de comunicación españoles supone encontrarse mensajes como estos: Buenos Aires non stop (Aerolíneas Argentinas), Feel the extraordinary (NH hoteles), Pop it up. Create the unexpected (para la marca Jesuso Ortiz x Swatch), The Power of dreams (Honda), Age management medicine (Neolife), New thinking. New possibilities (Hyundai), This is your time (Tissot)…

Hace casi dos años, se celebraba una primera reunión entre representantes de la Real Academia Española y de la Academia de la Publicidad, en el marco de un convenio de colaboración. Al rato de empezar, el escritor José María Merino abrió una libreta negra y fue extrayendo de ella algunos anuncios que tenía anotados. “En mi barrio”, explicó el académico leonés, “todas las tiendas se las arreglan para poner market; menos el comercio chino, que se llama bazar”. Las dos entidades decidieron enseguida organizar un seminario para analizar el asunto, y este se celebró el pasado 18 de mayo.

El sociólogo Enrique Yarza, secretario general de la Academia de la Publicidad, presentó en esas sesiones una investigación según la cual, en 2003, las marcas que usaban el inglés no llegaban a 30; pero en 2015 sumaban 322 (se habían multiplicado por 10). Eso supone ya un 20% de los impactos en el mercado nacional.

Cristina Santamarina, profesora de la Complutense, presentó un estudio cualitativo, según el cual las personas mayores y las menos formadas no se sienten apeladas por esos mensajes, y las más jóvenes no valoran el español como lengua internacional, solo consideran el inglés.

Yarza cree que los anuncios en inglés aumentan, entre otras razones, por el efecto de la globalización, pues “el mensaje de cierre de un anuncio para todo el mundo se decide en Londres o Nueva York”; y también por la imitación a cargo de marcas españolas que exportan cada vez más, y que se dicen: “Como yo soy internacional, también hablo inglés”. Pero, además, el inglés “es lo moderno, lo aspiracional”, y “a veces se puede usar para modernizar la imagen de una empresa”.

Lo deseable

La psicóloga Pilar Varela se sitúa en esa línea: “El inglés se asocia con lo deseable y con lo superior. Lo que se anuncia en inglés llevará un plus de cosmopolitismo, o de garantía tecnológica o de seriedad”. Sin embargo, Yarza cree que no se debe establecer la regla de que aquello que se anuncia en ese idioma es necesariamente lo prestigioso, lo caro. “Es verdad que en el mundo del lujo casi todo se anuncia en inglés; y que hasta la marca Carolina Herrera se pronuncia con ese acento… Pero, a la vez, hay coches de gama alta como Audi o BMW que se anuncian en castellano; y un coche de gama baja o media, como Hyundai, que emplea el inglés…”.

¿Y cómo se siente alguien que recibe un mensaje que no entiende? Pilar Varela precisa: “Lo de menos es entenderlo. El inconsciente no sabe inglés, solo sabe de emociones. La cosa es que el producto se presente como algo deseable, misterioso, superior, difícil de alcanzar, pero alcanzable; y el inglés lo consigue porque somos un tanto paletos”.

“Es verdad”, añade Yarza, “que “el problema está yendo más allá de la lógica”. Y cita el ejemplo de Renault, marca francesa pero que, por sus fábricas en España, se considera casi una empresa nacional. “¿Qué sentido tiene decir ‘Renault, passion for life’ si se puede decir Pasión por la vida?”. Otra marca francesa, Peugeot, acude al lema Motion and emotion. Y ambas mantienen esos mensajes para sus anuncios en Francia. Sin embargo, Mercedes Benz utiliza The best or nothing para España y Das Beste oder nichts para Alemania (en ambos casos, Lo mejor o nada).

“El prestigio del español”, agrega Varela, “lo situamos en el campo de las letras, y tenemos la referencia de nuestros premios Nobel, pero eso es lo antiguo, especialmente para los jóvenes. Ahora la ciencia y la tecnología son más prestigiosas que la literatura. El español es solo el idioma de lo próximo; y por eso los anuncios de detergentes están en castellano”.

La publicidad en inglés no se limita a las grandes marcas mundiales. José María Merino relata que vio en un pueblo perdido en medio de La Mancha unas enormes banderolas que cubrían la fachada de un edificio situado junto a la carretera, y que decían: Show girls. Low cost. (Si low cost se traduce por “baratas”, una expresión menos prestigiosa acude fácilmente a la cabeza para ayudar en la traducción).

El académico Pedro Álvarez de Miranda relativiza el problema: “Enviamos a nuestros hijos o nuestros nietos a colegios bilingües, y luego entran en los programas Erasmus, y se van a Holanda a estudiar en inglés. El inglés va ganando peso en nuestra sociedad, qué le vamos a hacer. No soy partidario de prohibir eso. Las prohibiciones con las lenguas no funcionan. La lengua es el territorio de la libertad”.

Pero tanto Merino como Álvarez de Miranda están de acuerdo en algo: el narrador cree que “los mensajes bien escritos en español son muy eficaces”. Y el lexicógrafo añade que “los mensajes en español pueden llegar mejor al corazón”.

Fragancia de cerdo

La Academia de la Publicidad ha difundido estas semanas por las redes sociales y por Internet dos anuncios con truco, elaborados por la agencia Grey España. El primero mostraba las gafas Sunset style, with blind effect; y el segundo, el perfume Swine. New fragrance, new woman, defendido por una atractiva modelo a la que rodeaban todos los tonos del color rosa.

Cuando el ignorante espectador se siente inclinado a adquirir cualquiera de los dos productos, descubre que blind effect significa efecto ciego, por lo que con esas elegantes gafas se dará enseguida contra la pared; y también se enterará de que swine equivale a puerco, por lo que no se hace difícil imaginar a qué huele en realidad ese perfume.

David Torrejón, director general de la Federación de Empresas de Publicidad y Comunicación, cree que “aún es pronto para obtener algún resultado” de esta iniciativa crítica hacia la publicidad en inglés. “Pero la campaña ya está lanzada”.

Alex Grijaldo.

El País, 13 de junio de 2016.

 

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/06/12/actualidad/1465733492_445691.html

Yo, a lo mío.

Los millones de refugiados, la inestabilidad moral, económica y política que se ha instalado como forma sustancial de nuestra vida hace que incluso entre gente de derechas se oiga la consigna: yo, a lo mío.

 

¿Sabes lo que te digo? Que a partir de ahora yo, a lo mío, esta es la fórmula de salvación casera que empieza a expandirse entre muchos ciudadanos desmoralizados. El resultado de las elecciones generales ha proporcionado material suficiente a las formaciones de izquierdas para alimentar su pesimismo antropológico y ha exacerbado aún más su afán autodestructivo. Los jóvenes radicales esperaban que las urnas iban a revalidar su entusiasmo feliz. Creían que unos líderes carismáticos estaban listos para acabar con la pocilga de la corrupción del Partido Popular y relevar a la vieja política anquilosada. Ante la gresca interna que ha generado la evidente e inexplicable derrota de sus vanos sueños, muchos de sus seguidores han iniciado la retirada a los cuarteles de invierno. A partir de ahora yo, a lo mío, dicen. Los simpatizantes socialistas que hicieron de tripas corazón para seguir votando al partido, comprueban ahora que en su seno han vuelto las luchas fratricidas contra su líder, pese a haber logrado salvar los peores vaticinios. ¿Sabes lo que te digo? Que a partir de ahora yo, a lo mío, repiten ya hartos muchos militantes. El descalabro de la Bolsa, los augurios siniestros de los apocalípticos sobre el futuro de Europa, los atentados terroristas, los millones de refugiados, la inestabilidad moral, económica y política que se ha instalado como forma sustancial de nuestra vida hace que incluso entre gente de derechas se oiga la consigna: yo, a lo mío. En efecto, frente a cualquier desastre planetario siempre hay un remedio casero, una forma de salvación personal. En el fondo lo mío consiste en recuperar la individualidad. No se trata de ninguna renuncia o fuga por la puerta de atrás, sino de ponerse a cubierto para que nadie destruya lo más limpio y firme que a uno le queda para sobrevivir con cierta dignidad.

Manuel Vicent, 3 de julio de 2016.

http://elpais.com/elpais/2016/07/01/opinion/1467364563_428005.html

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Códigos

Nuestro domicilio es más importante que nuestra herencia biológica

 

A estas alturas de la historia el destino de la humanidad se debate entre dos códigos, el genético y el postal. La estructura cromosómica del ser humano se compone de una combinación de cuatro bases bioquímicas que giran con una doble hélice para formar el edificio intrincado de la vida. El destino de la humanidad está ligado a este código según el cual genéticamente estamos hechos solo de materia y todos partimos de cero al nacer, movidos por una maquinaria celular idéntica a todas las personas, no importa el origen y la raza. Pero, sin duda, en la vida existe un elemento discriminatorio más determinante que el código genético. Se trata del código postal. Este marca definitivamente nuestro futuro. Nacer y vivir en Somalia implica un alto riesgo de morir joven, pobre y machacado por la enfermedad. Nacer y vivir en la avenida Foch de París o en el Upper East Side de Manhattan significa salud, riqueza y larga vida. Nuestro domicilio es más importante que nuestra herencia biológica. El cartero sabe adónde llevar las buenas y las malas noticias. Genéticamente Einstein apenas se distinguía de un simple ratón o incluso de la mosca del vinagre, pero la diferencia entre un escandinavo y un subsahariano es abismal, por eso si nada podemos hacer por cambiar nuestra estructura cromosómica, a la hora de adquirir un poco de felicidad todo nuestro esfuerzo suele estar dirigido a vivir en un buen código postal, que generalmente suele llevar aparejado el uso y disfrute de los derechos humanos. El terrible espectáculo de miles de emigrantes que mueren ahogados en el Mediterráneo y la angustia de los refugiados que huyen de la guerra y se estrellan contra las vallas de Europa se debe a que tratan agónicamente de alcanzar un buen código postal, porque saben de sobra que si permanecen bajo el hambre y las bombas su código genético habrá fracasado.

 Manuel Vicent

El País, 11 de octubre de 2015

http://elpais.com/elpais/2015/10/03/opinion/1443886174_898584.html

Eres todo lo que criticas

Tú no criticas a la espalda a los demás. Tú dices todo a la cara. Tú eres como eres, independientemente de quién tengas enfrente. Tú nunca te acojonas ante el poder. Tú no censuras en los demás cosas que has hecho o harás. Tú mides a todo el mundo por el mismo rasero. Tú no favoreces a tus amigos o familiares perjudicando a alguien que lo merece más. Tú no harías lo mismo que ése si estuvieras en su lugar. A ti ésa no te la colarían. Tú no tienes contradicciones, ni eres incoherente, ni traicionas lo que pensabas hace unos años, o hace unos días, u hoy. Tú no tienes un precio. Tú no mientes para beneficiarte, o ni siquiera eso: no mientes por tonterías, por mentir. Tú enjuicias por igual a todos los políticos cuando lo hacen mal, sean de tu ideología o de otra. Tú no ves el penalti diferente si lo hace tu equipo o el rival. Tú no repites errores, porque aprendes de ellos. Tú sólo ves buena tele, escuchas buena música y lees buena literatura, porque jamás disfrutas de lo que le gusta a esa gente inculta. Tú no te avergüenzas ni te arrepientes de nada de lo que has hecho. Tú sientes igual los muertos de Beirut que los de París, y mucho más que se muera un niño de hambre en África que que tu hijo se ponga malo. Tú sí que sabrías cómo educar a ese niño que da el coñazo en el metro.

A lo mejor no lo has pensado nunca, pero eres casi todo eso que criticas. Hazme caso. Rajas de los demás, no valoras (por suerte) a todos por el mismo rasero, te venderías si se dieran las circunstancias, eres tendencioso, injusto, has enchufado a alguien que no lo merecía, a veces disfrutas con lo que consideras basura, los muertos te duelen menos cuanto más lejos estén, y sí, ahora no tienes hijos y crees que los de los demás son así porque están mal educados, pero ya te darás cuenta de que tú no lo vas a hacer mucho mejor. De hecho, posiblemente, ahí te darás cuenta de todo: habrás criticado tanto lo que otros hacían con sus hijos que, cuando te descubras haciéndolo tú, entenderás lo humano que es tanto juzgarlo como hacerlo mal con los críos. Seguro que ya te has dado cuenta de lo gilipollas e injusto que fuiste con tus padres cuando eras un adolescente. Pues esto será peor.

Evidentemente, no eres todas esas cosas terribles todo el rato, pero sí alguna vez. Incluso muchas veces. Y, normalmente, cuando se lo criticas a otro, ese otro también lo está haciendo esporádicamente. Como tú. Y cuando digo tú, también me refiero a mí mismo. A todos. Madurar es asumirlo, relajarte y vivir con ello. Si no lo haces, te estarás mintiendo. Y tú nunca te mientes.

Quique Peinado.

@quiquepeinado

El Mundo, 28/11/2015.

http://www.elmundo.es/papel/firmas/2015/11/28/56583875ca4741832d8b4627.html

Discurso de Steve Jobs en la Unviersidad de Standford

Steve Jobs.

Discurso en la Universidad de Stanford.

 

Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las más prestigiosas universidades en el mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que estuve jamás de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres relatos.

El primer relato es acerca de unir los distintos puntos.

Abandoné los estudios en Reed College después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí como oyente por otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlos completamente. Así que, ¿por qué abandoné?

Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, que decidió colocarme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por universitarios graduados, de modo tal que todo se organizó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su esposa. Excepto que cuando emergí ellos decidieron a último momento que deseaban una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en el medio de la noche que decía: “Tenemos un varoncito inesperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca había terminado el colegio secundario. Se rehusó a firmar los papeles definitivos de adopción. Solo se avino a hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.

Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaban destinando a mis aranceles universitarios. Luego de seis meses, no le encontraba sentido a esto. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que todo se arreglaría eventualmente. Era una decisión bastante temerosa en ese momento, pero a la distancia fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado. En el momento en que abandonara la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y sí participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.

No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el piso en las habitaciones de amigos, devolvía las botellas de gaseosa para obtener los 5 centavos de depósito para comprar comida, y caminaba las 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para recibir una buena comida una vez por semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que tropecé más adelante como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó no tener precio después.

Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hace eso. Aprendí acerca de los tipos de letra con trazos de pie, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que la admirable tipografía sea grandiosa. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.

Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen. Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.

Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida.

Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida.

Yo tuve suerte – descubrí lo que realmente quería hacer temprano en mi vida. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en 10 años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una empresa de $2 mil millones con más de 4000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada – Macintosh – un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y después me despidieron. ¿Cómo se puede ser despedido de la empresa que uno inició? Pues, a medida que Apple crecía contratamos a alguien que yo pensaba que era sumamente talentoso para dirigir la empresa conmigo, y durante el primer año o más las cosas anduvieron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y eventualmente tuvimos una disputa. Al tenerla, nuestro Directorio lo apoyó a él. Así que a los 30 estuve afuera. Y bien afuera. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado la batuta mientras que me la estaban pasando. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber echado a perder las cosas de tal manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, y hasta pensé en retirarme del valle. Pero poco a poco empecé a darme cuenta que todavía amaba lo que estaba haciendo. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso para nada. Había sido rechazado, pero aún amaba lo mío. Así que decidí empezar de nuevo.

No me di cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la facilidad de convertirme en un principiante una vez más, con menor certidumbre acerca de todo. Me dio rienda suelta para ingresar en uno de los períodos más creativos de mi vida.

Durante los próximos cinco años, inicié una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y, me enamoré de una maravillosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora en el mundo, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un giro destacado de acontecimientos, Apple adquirió NeXT, volví a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en lo más recóndito del renacimiento actual de Apple. Y tenemos, Laurene y yo, una maravillosa familia juntos.

Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado de no haber sido despedido de Apple. Fue un trago amargo, pero creo que el paciente lo necesitaba. A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercer relato es acerca de la muerte.

Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, por los últimos 33 años, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.

El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.

Me diagnosticaron un cáncer hace un año aproximadamente. Me practicaron una tomografía computada a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que éste era seguramente un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir. Quiere decir que hay que tratar de explicarles a los hijos todo aquello que pensaba que iba a tener diez años para contarles, en pocos meses. Significa asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significa empezar a decir adiós.

Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancreático que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.

Fue lo más cerca que me encontré de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre por varias décadas. Habiendo pasado esto, les puedo decir lo siguiente con un poco más de seguridad que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Aún la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así es como debiera ser, porque la muerte es muy probablemente la única mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes, pero algún día no demasiado lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y se los sacará del camino. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.

Su tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intuición. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, existía una publicación maravillosa llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí en Menlo Park, y le transmitió su toque poético. Esto sucedía en los últimos años de la década de 1960, con anterioridad a la publicación mediante computadoras personales y de escritorio, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras polaroid. Era una clase de Google en edición rústica, 35 años antes de la aparición de Google: era idealista, y desbordante de herramientas prolijas e ideas importantes.

Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando había cumplido su ciclo, publicaron una edición final. Esto sucedía a mediados de la década de 1970, y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa de la edición final había una fotografía de un camino rural a primeras horas de la mañana, del tipo de ruta que ustedes caminarían si fueran tan aventureros. Debajo de la foto aparecían las siguientes palabras: “Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito”. Era su mensaje de despedida al anunciar el fin de la publicación. Stay Hungry (sigue hambriento). Stay Foolish (sigue inquieto). Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de cero, deseo eso para ustedes

Stay Hungry (sigue hambriento). Stay Foolish (sigue inquieto).

Muchas gracias a todos.

Os adjunto el link al video en Youtube.

https://www.youtube.com/watch?v=ZF0Omfp2rFM

“Poner los puntos sobre las íes”

En la actualidad esta expresión se aplica, en la mayoría de los casos,  cuando hay que reprender enfáticamente o dejar claro a una persona que no está haciendo las cosas como se debe. No obstante, originalmente esta expresión era más extensa: “Poner los puntos sobre las íes”.

La idea que encerraba entonces era un poco más amplia, pues aludía no sólo a llamarle la atención a  alguien, sino también dejar algo bien aclarado o hacer las cosas como corresponden, con mayor nivel de detalle: colocando los puntos, como precisa un texto bien escrito, sobre las letras íes.

La historia nos dice que, en España, hasta el siglo XVI se usaron caracteres góticos y posteriormente al cambiar la caligrafía fue preciso distinguir la letra i, con el puntito tan famoso, para que no se confundiera con la u o para identificarla cuando estaba junta a la n o la m. Desde esa circunstancia hubo que poner más atención al escribir, o bien, ya que estamos hablando de puntos, podemos decir que hubo que ser más puntilloso.

Así que podemos decir que alguien que pone los puntos sobre las íes, podría ser una persona puntillosa.